Cuando era más joven, pensaba que la informática de consumo se quedaba obsoleta en la medida que aparecían nuevos juegos, con mayores alardes técnicos y gráficos cada vez más realistas.
Aquello era lo que marcaba la diferencia y lo que servía de detonante de cara a decidirse a comprar un equipo informático nuevo.
A medida que uno se va haciendo adulto y empieza a utilizar el PC como una herramienta de trabajo más que un elemento lúdico, ya no se ve tan necesaria esa actualización de hardware y te puedes ver como me encuentro yo en estos momentos, con un PIII a 866MHz con 256M de RAM y dos discos duros, de 40Gb y 160Gb respectivamente.
Llevo con este ordenador desde hace unos 8 años y nunca me ha dado problemas graves o que me costase más de una tarde solventar y estos siempre debidos a algún tipo de imprudencia por mi parte. Tanto es así que dudo que me desprenda de él alguna vez, probablemente, cuando me toque renovar, mantendré esta preciosa y casi de la familia máquina en algún rincón en el que la pueda dar un uso digno.
Está a punto de llegarle la hora a mi querido PIII. A veces me lo insinúa el con gestos de fallos mecánicos (ayer al abrir el reproductor de CDs no quiso cerrarlo y hubo que reiniciar la máquina para conseguirlo), otras veces me lo gritan las nuevas tecnologías que arañan mi puerta como perros que huelen la carroña.
Recientemente me he visto en la obligación/devoción de migrar la LAN de mi hogar a Wireless 802.11G. tengo otras máquinas más modernas que mi PIII que no tuvieron problema alguno para pasar a trabajar en 802.11G pero mi PC el pobre sufrió. Le conecté un adaptador USB 802.11G de Linksys y no sé todavía la razón que provocaba que mi pobre PIII se ralentizará hasta términos casi de coma irreversible cada vez que arrancabla el monitor Linksys para la conexión inalámbrica. Tras varios reinicios futiles la única solución pasó por realizar la gestión del adaptador inalámbrico a través de Windows XP.
En teoría Linksys pide unos recursos mínimos fácilmente alcanzables (CPU 400MHz y 128Mb de RAM) que mi PIII no tendría problema en cubrir pero lo cierto es que la experiencia no ha sido muy positiva.
Voy a seguir probando unos días para ver que tal, pero no sé yo si mi pobre PIII me está pidiendo una jubilación más que merecida.
Actualización
Al final parece que que todo funcionó bien a medianoche… pero con el gestor de redes inalámbricas de Microsoft… seguiremos probando.
Actualización 10/04/2007
Aunque, como comento en la actualización anterior, parece que todo funciona bien… lo cierto es que de vez en cuando se pierde la conexión con el access point desde el adaptador Wireless y no es posible ejecutar una reparación de la conexión ya que se queda “colgado” el PC si lo intentas. La única solución que he encontrado en este caso es desconectar de forma abrupta el adaptador USB del PC y volverlo a conectar.
No es lo más elegante, no es lo técnicamente más recomendado… pero es lo único que me saca del paso aunque de mala manera. Estoy deseando echar a andar el adaptador en Ubuntu para así poder quitar WXP que creo que puede ser el problema de fondo.